Cinco acciones urgentes para recuperar el Monumento Natural de Amagro

 Atis Amagro presenta una propuesta de recuperación para frenar la erosión, ordenar los usos y restaurar los valores naturales y etnográficos de este espacio protegido del norte de Gran Canaria.


Un poco de historia

En enero de 2024 dimos a conocer, bajo el título Amagro, presente y futuro, un esbozo de actuaciones generales dirigidas a corregir algunos de los impactos acumulados en Amagro en su conjunto, es decir, en el Amagro histórico y geográfico: la zona comprendida entre el barranco de Gáldar, el barranco de Las Majadillas y el barranco de los Charcos del Soldado hasta la ermita de San Isidro el Viejo; desde ella, por el barranco de Juncal hasta el mar, y por el litoral hasta Bocabarranco.

En octubre de 2025 elaboramos una propuesta con actuaciones de carácter urgente referidas exclusivamente al Monumento Natural de Amagro, con el asesoramiento de Javier López Figueroa, jefe de Sección de Restauración e Infraestructuras Forestales de la Consejería de Medio Ambiente del Cabildo de Gran Canaria, tras una visita prospectiva al lugar.

Presentamos esta propuesta al Ayuntamiento de Gáldar, como administración más cercana y propietaria del suelo. Desde el primer momento fue acogida con interés y trasladada al Cabildo de Gran Canaria, institución responsable de la gestión del Monumento Natural.

El pasado 26 de mayo se produjo una visita conjunta de ambas administraciones, en la que nuestra asociación tuvo la oportunidad de exponer sobre el terreno las principales líneas de la propuesta. En esa visita se acordó profundizar en ella, acometer algunas de las medidas planteadas y realizar nuevas visitas de trabajo por parte de técnicos de la institución insular.

¿Qué dice la legislación?

Hoya de los Mojones (José Carlos Vega Vega)

Amagro es un espacio natural protegido. Fue declarado Paraje Natural por la Ley 12/1987, de 19 de junio, de Declaración de Espacios Naturales de Canarias, y posteriormente reclasificado como Monumento Natural por la Ley 12/1994, de 19 de diciembre, de Espacios Naturales de Canarias.

Además, forma parte de la Red Canaria de Espacios Naturales Protegidos y de la Red Natura 2000 como Zona de Especial Conservación. Cuenta también, desde 2011, con sus propias Normas de Conservación, y el Plan de Gestión de la Zona divide el espacio en tres áreas: conservación prioritaria, restauración prioritaria y transición.

Este marco de protección no es solo una declaración formal. Supone que las actuaciones en el Monumento Natural y su entorno deben orientarse a proteger, conservar y recuperar sus valores naturales. Por eso, cualquier intervención debe tener como finalidad la mejora ambiental del espacio, la corrección de impactos y la recuperación de sus hábitats, suelos y elementos patrimoniales.

Los principales problemas detectados

A lo largo de las últimas décadas, Amagro ha sufrido diferentes impactos que han alterado su paisaje y sus procesos naturales.

Uno de los más visibles es el deterioro asociado a la red de pistas. En 1962, el Ayuntamiento de Gáldar abrió pistas con fines ajenos a la conservación del territorio. A partir de 1970, esas pistas fueron utilizadas para ejecutar diferentes planes de reforestación, primero por parte del ICONA y después por otras entidades.

Acceso norte (Domingo Oliva Tacoronte)

La ausencia de estudios adecuados sobre las escorrentías y la falta de medidas correctoras han provocado, durante más de sesenta años, la aparición de barranqueras y cárcavas, con la consiguiente pérdida de suelo. En un territorio árido y frágil como Amagro, perder suelo significa dificultar la recuperación de la vegetación nativa y agravar la degradación del paisaje.

Lomo de Piletas (Domingo Oliva Tacoronte)

A este problema se suma la rotura de antiguas terrazas realizadas para repoblaciones forestales, con especial incidencia en zonas como el lomo de Piletas y el blanquizal situado al este de la Casa del Alcalde.

También hay que recordar la huella dejada por antiguos vertederos municipales o comarcales, ya sellados y parcialmente regenerados, pero todavía perceptibles en el territorio. Su impacto ambiental y paisajístico exige completar las labores de restauración.

Otro problema importante es el acceso incontrolado de vehículos a motor. La rotura de la barrera que impedía el paso al Monumento Natural ha permitido la entrada de vehículos con fines ajenos a los usos permitidos por la normativa. En algunos casos, estos vehículos circulan fuera de las pistas autorizadas, abren nuevos trazados y generan nuevos procesos erosivos.

A todo ello se añaden otros elementos que requieren atención: el deterioro de las históricas cuevas de Japón, la presencia de escombros en su entorno, las infraestructuras obsoletas de la antigua área recreativa y la expansión de especies introducidas como pitas, tuneras o acacias en zonas sensibles.

Qué propone Atis Amagro

La propuesta de Atis Amagro se apoya en una idea fundamental: actuar allí donde los impactos son más evidentes y donde la recuperación puede tener efectos positivos sobre el conjunto del Monumento Natural.

De acuerdo con el Plan de Gestión de la Zona de Especial Conservación y con la situación observada sobre el terreno, se proponen cinco líneas de actuación prioritarias.

1. Ordenar las pistas, controlar el acceso de vehículos y reducir la erosión

La primera actuación consiste en intervenir sobre las pistas que han contribuido a la erosión del terreno. Para ello proponemos acondicionar las pistas necesarias, estudiar las escorrentías y reconducir las aguas de lluvia mediante soluciones adecuadas, como peraltes, cunetas y canales de desagüe hacia los cauces naturales más cercanos.

También planteamos eliminar las pistas duplicadas, innecesarias o con mayor impacto paisajístico, devolviendo esos terrenos a un estado más próximo al original.

Junto a ello, consideramos imprescindible restablecer un sistema de cierre que impida el acceso indiscriminado de vehículos a motor. El tránsito debe quedar limitado a vehículos autorizados y a usos compatibles con la conservación del espacio.

2. Corregir cárcavas y recuperar suelos dañados

La segunda línea de actuación se centra en las zonas afectadas por la rotura de antiguas terrazas de repoblación. En estos puntos se han formado numerosas cárcavas que aceleran la pérdida de suelo.

Tras la observación del terreno, una posible solución sería la instalación de albarradas con material vegetal, como troncos, y malla de triple torsión. Estas estructuras ayudarían a retener sedimentos, reducir la velocidad del agua y favorecer la recuperación progresiva del suelo.

Estas actuaciones deberían ir acompañadas de repoblaciones con especies propias del piso de vegetación basal y termófilo, como tabaibas, cardones, cornicales, tajinastes, veroles, cardoncillos, sabinas, almácigos, acebuches o dragos, según las condiciones de cada zona.

3. Completar la regeneración de los antiguos vertederos

Los antiguos vertederos han dejado una marca profunda en Amagro. Aunque fueron sellados y en parte regenerados, todavía es necesario culminar su recuperación.

Una posible vía sería tratar estas áreas como espacios restaurados de borde urbano, con especies nativas y soluciones compatibles con los objetivos de conservación del Monumento Natural. En las zonas cercanas y de fácil acceso, podrían plantearse espacios periurbanos restaurados, siempre con criterios ambientales, control técnico y un uso del agua adecuado, por ejemplo, mediante aguas depuradas cuando resulte viable.

El objetivo no debe ser urbanizar el espacio, sino transformar zonas degradadas en áreas ambientalmente integradas, con vegetación nativa y valor paisajístico.

4. Recuperar las cuevas de Japón

Las cuevas de Japón forman parte del patrimonio etnográfico de Amagro. Su cercanía al antiguo vertedero de la Casa del Alcalde ha provocado que se encuentren parcialmente enterradas por escombros procedentes del sellado.

Proponemos limpiar esos escombros, retirar plantas foráneas como tuneras indias y consolidar las estructuras trogloditas y los muros de piedra seca. Estas intervenciones previas permitirían abordar una excavación arqueológica del conjunto, algo que consideramos del todo imprescindible.

Recuperar estas cuevas significa proteger una parte de la memoria histórica del territorio. Amagro no solo tiene valor natural; también conserva huellas de antiguos usos humanos que merecen ser conocidas y preservadas.

5. Retirar elementos obsoletos de la antigua área recreativa

La antigua área recreativa conserva infraestructuras de piedra, mesas y bancos que hoy carecen de sentido en ese lugar. Proponemos retirarlas y reutilizar sus materiales para corregir pequeñas cárcavas de la zona.

Esta actuación permitiría reducir el impacto visual de esas infraestructuras, aprovechar materiales ya existentes y mejorar la integración paisajística del entorno.

También debería ir acompañada del control de especies exóticas presentes en los alrededores, como pitas y tuneras, introducidas en el pasado y poco compatibles con los objetivos de recuperación ecológica del Monumento Natural.

Nuestra conclusión

Amagro necesita algo más que declaraciones de protección. Necesita actuaciones concretas, coordinación institucional, seguimiento técnico y compromiso social.

Para ello, la financiación es fundamental. Debe explorarse la participación de fondos europeos, así como fórmulas de mecenazgo privado que permitan sostener las actuaciones en el tiempo y evitar que queden en una simple declaración de intenciones.

Las propuestas que planteamos desde Atis Amagro no pretenden agotar todas las posibilidades de recuperación del espacio. Son un punto de partida: un conjunto de medidas razonables, necesarias y compatibles con los instrumentos de gestión existentes.

Cada año que pasa sin actuar se agravan los procesos erosivos, se consolidan usos inadecuados y se pierde una oportunidad de devolver a este espacio una parte de sus valores naturales y culturales.

Vertedero sellado (Domingo Oliva Tacoronte)

Desde Atis Amagro seguiremos trabajando para que la Montaña de Amagro deje de ser un espacio olvidado y se convierta en un ejemplo de recuperación ambiental, protección del patrimonio y colaboración ciudadana.

Amagro merece una nueva etapa. Y esa etapa debe empezar sobre el terreno.



Comentarios

  1. Mientras en el espacio de protección que todo monumento protegido debe tener, se construye otra nave industrial que se encuentra en las cochineras. Otro atentado al manso silencio de los corderos.

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